Diagnóstico
Escucho la decisión y le digo si puedo ayudar, qué falta o a quién más acudir.
MARCO es la metodología con la que ordeno cada proyecto de consultoría estadística en cinco etapas: Mapeo, Auditoría, Registro, Cuantificación y Operación, para evitar responder la pregunta equivocada. Cada etapa responde una pregunta distinta, termina en un entregable concreto y pasa por una compuerta: una condición escrita que debe cumplirse antes de continuar. La compuerta de la segunda etapa puede detener el proyecto antes de consumir el 30 % de las horas contratadas.

Escucho la decisión y le digo si puedo ayudar, qué falta o a quién más acudir.
Deja escrita la pregunta, las etapas contratadas, las horas por etapa, el formato de entrega y los riesgos previsibles.
Compra directa de una bolsa de horas o cotización institucional.
Queda escrito qué se medirá (el estimando) y qué resultado cambiaría la decisión (el umbral).
Convertir una pregunta amplia en una cantidad concreta y medible cuyo valor cambiaría una decisión. Se identifican la población, el horizonte, el comparador y el resultado que haría actuar distinto. Buena parte de los proyectos que fracasan lo hacen aquí, sin que nadie lo note hasta el final.
Comprobar calidad, cobertura, granularidad y posibles engaños —sesgos de selección, cambios de definición, faltantes que no son aleatorios, confusión— antes de gastar la mayor parte del presupuesto. En preguntas causales, aquí se examina la estrategia de identificación: qué permite atribuir el efecto a la causa y qué lo impide.
Dejar por escrito el método, los supuestos, las variables, el manejo de faltantes, el conjunto de robustez y qué resultado se consideraría falsado, antes de conocer la respuesta. El registro previo reduce una tentación casi siempre involuntaria: ajustar el método hasta que aparezca la conclusión esperada.
Ejecutar el plan, calcular el resultado principal, compararlo con las especificaciones alternativas y mostrar cuánto cambia cuando cambian los supuestos. Un resultado que solo aparece con una especificación merece menos confianza que uno que sobrevive a varias; el informe muestra ambas cosas.
Dejar código, datos procesados, instrucciones, condiciones de uso, límites de validez y una fecha para revisar si la conclusión sigue vigente. Cuando el resultado es un tablero, un simulador o un modelo que seguirá operando, se entrega con su plan de vigilancia: qué señales indican que dejó de funcionar y qué hacer entonces.
Antes de consumir el 30 % de las horas emito el veredicto de viabilidad. Si la evidencia no puede sostener la respuesta, el proyecto se detiene y usted recibe un informe que documenta qué falta: variables, periodos, tamaño de muestra, un comparador válido o una definición estable. Ese informe es el entregable de la etapa y suele ser el insumo para decidir si vale la pena recolectar más información o replantear la pregunta. Las horas no consumidas permanecen en su bolsa.
Ver un caso de estructuraEl formato se acuerda en el plan de análisis y se construye en la etapa de Operación. Un reporte cuando la decisión se toma una vez; un tablero de control cuando el indicador se sigue cada periodo; un simulador cuando quien decide necesita mover supuestos —precio, presupuesto, fecundidad, probabilidad de incumplimiento— y ver la consecuencia; un modelo en operación cuando el cálculo se repite de forma recurrente. Los cuatro salen del mismo código y de los mismos supuestos, y un tablero llega siempre con el documento que explica qué mide y cómo leerlo.
Word o PDF; tablas en Excel.
Power BI o Looker Studio, según la plataforma del cliente.
Shiny; Excel cuando el equipo trabaja allí.
R o Python integrados con el sistema del cliente.
Estas tres decisiones quedan registradas con su justificación en la ficha de decisión, el informe de viabilidad y el plan de análisis, de modo que pueden discutirse y, si hace falta, revisarse.
El proyecto se cierra en la etapa de auditoría. Se descuentan de la bolsa las horas consumidas hasta ese punto, que por diseño no superan el 30 %, y se entrega el informe de inviabilidad con lo que haría falta para responder la pregunta. Las horas restantes permanecen en la bolsa hasta su vencimiento y pueden usarse en cualquier área.
Sí. Mapeo y Auditoría se contratan con frecuencia por separado, para saber si un proyecto mayor tiene sentido antes de comprometer presupuesto. Cuantificación se contrata junto con Registro; si ya tiene un plan de análisis escrito, se revisa en Mapeo y se adopta como plan del proyecto.
Porque separa dos momentos que tienden a mezclarse: decidir cómo se analiza y ver qué sale. El registro previo es práctica estándar en ensayos clínicos y en evaluaciones de impacto registradas; aplicarlo a proyectos empresariales reduce el riesgo de resultados que solo confirman lo que se esperaba.
Un grupo de especificaciones alternativas del mismo análisis —otras variables de control, otros periodos, otros métodos de estimación— definidas en el plan de análisis. El resultado principal se presenta junto con el rango que produce ese conjunto; si el rango cruza el umbral de decisión, el informe lo dice.
En el que se acordó en el plan de análisis: reporte, tablero de control, simulador o modelo en operación. Un tablero o un simulador llega siempre con el documento que explica qué mide, con qué supuestos y hasta cuándo es válido.
Repositorio con código y datos procesados, instrucciones de ejecución, ficha de límites con fecha de revisión y una sesión de traspaso. La compuerta final es que alguien de su equipo reejecute el análisis sin mi intervención.
R, Python y Stata según el proyecto; SQL para extracción; control de versiones con Git; Power BI o Looker Studio para tableros y Shiny para simuladores. Los entregables salen en los formatos que su comité, su revista o su área de tecnología requieran.
Cada etapa tiene un rango de horas previsto en la ficha de alcance. Con cada entregable recibe el consumo acumulado por etapa; si la auditoría revela más trabajo del previsto, se ajusta la ficha antes de continuar.
El cierre deja código, instrucciones, condiciones de uso y una fecha de revisión. Si la conclusión depende de condiciones que cambian —precios, tasas, definiciones administrativas, composición de la población—, la fecha de revisión evita que un resultado válido en su momento siga orientando decisiones cuando dejó de serlo.